Covid-19, juegos y redes sociales: un vademécum para evitar errores

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Un solo año fue suficiente para que la Covid-19 pusiera patas arriba la vida en todo el mundo. La pandemia obligó a los ciudadanos a cerrar sus casas durante meses, cambiando la forma en que las personas se relacionan entre sí.

El único canal disponible para miles de millones de personas durante este largo periodo de tiempo han sido las redes sociales, los únicos canales privilegiados para intercambiar ideas, pensamientos, ansiedades y miedos. Con un tema que domina sobre los demás: la Covid-19.

El efecto de las redes sociales en el juego

Otros sectores, paradójicamente, se han beneficiado de las restricciones. Pensemos, por ejemplo, en el juego online, que ha vivido su propia edad de oro tras los cierres dictados por el nuevo Coronavirus. En particular, las online slots han visto una auténtica explosión en un año difícil, protagonizando los comentarios y las interacciones de grupos y páginas en Facebook. En la línea de los diversos confinamientos, locales o no, hubo la oportunidad de que los aficionados intercambiaran ideas, consejos y sugerencias sobre juegos populares producidos por las principales casas de software nacionales e internacionales.

La importancia del intercambio de ideas

El intercambio de ideas, las interacciones entre usuarios, el compromiso, la calidad de los comentarios que se intercambian, se han vuelto fundamentales en el último año. El comportamiento correcto que hay que tener fuera y dentro de casa, los juicios sobre los que gobiernan y administran, las noticias reales o los bulos, han creado interacción. Pero en algunos casos han contribuido a crear verdaderos momentos de tensión, cuando no de pánico. Por estas razones, el uso correcto de las redes sociales se ha convertido en el centro del debate.

¿Cuáles son los puntos principales de este vademécum?

Los errores en las redes sociales pueden ser varios y dispares. Por eso es bueno seguir una serie de reglas sencillas, fundamentales, y compartidas por toda la comunidad de internautas. Todo ello para conseguir un uso correcto y coherente de las redes de conexión. 

En primer lugar, la difusión de noticias de fuentes fiables: en un contexto tan delicado es sacrosanto confiar sólo en fuentes reales, y no presuntas, para informarse de lo que ocurre en la realidad, fuera de las pantallas.

Y además: evitar crear tensión en las relaciones. En las redes sociales, incluso más que en otros lugares, es importante mantener un tono bajo y tranquilo, tener respeto por los demás y participar en debates constructivos.

Discutir implica una serie de actitudes: la calma debe ser preponderante incluso ante comportamientos irreales o irracionales, o en todo caso alejados del propio pensamiento. 

Por último, el uso de la web y los recursos sociales de forma constructiva, con el uso adecuado de las apps de mensajería que podrían enviar a las personas más necesitadas de apoyo moral en este periodo.

Sobre el autor

David García

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