Cuando hablamos de ordenadores de sobremesa una de las preguntas que más se repiten es ¿Apagarlo o no apagarlo? Todo depende de las necesidades de cada uno. Tener el sistema constantemente actualizado, el acceso remoto en cualquier momento, y la rapidez son fuertes argumentos para mantener nuestro ordenador en marcha sin descanso pero… ¿Qué hay de los inconvenientes?

Los ordenadores actuales son cada vez más silenciosos y eficientes, lo que ha provocado junto con la utilización de la banda de ancha nocturna para la descarga e instalación de actualizaciones que muchos usuarios prefieran dejarlos encendidos de forma continua.

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Como primer inconveniente, tenemos el consumo energético, está claro que tener una máquina en marcha día y noche va a suponer un aumento en nuestra factura de la luz. A pesar de que los sistemas operativos actuales permiten fijar modos de bajo consumo, todavía existiría un consumo de energía residual que unido al sistema tafanario por horas puede provocar un gasto excesivo. Desde la pagina de la red eléctrica española (REE) se puede consultar los picos más altos de tarificación con lo que podremos ahorrar un poco en nuestra factura.

Los componentes hardware tienen una vida útil, y evidentemente forzarlos a un uso continuado sin descanso, disminuirá dicha vida. Las altas temperaturas son el gran enemigo de nuestros componentes informáticos. Los elementos más sufridos en este aspecto son la fuente de alimentación y los discos duros tradicionales, que a diferencia de los sólidos, tienen partes móviles que pueden comenzar a fallar con un uso sin descanso.

Existen problemas de seguridad que requieren reinicios del sistema para ser corregidos. Muchas aplicaciones y programas se actualizan de manera automática al estar conectados a internet. Y tener el ordenador en funcionando continuamente puede ralentizar el reinicio en el momento que tengamos que hacerlo. El ordenador tendrá que pausar muchos procesos para empezar con el reinicio ralentizando todo el proceso.

A pesar de esto, lo cierto es que, como ya hemos comentado al principio de esta entrada, los equipos cada vez están más y mejor preparados para tener un uso continuado. Al final todo queda en una decisión personal de cada usuario. ¿Cuál es la vuestra?

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1 comentario

  • En realidad lo que perjudica la vida útil de los componentes no es la temperatura, sino los cambios de temperatura, que producen dilataciones y contracciones en los componentes, por lo que es menos dañino tener el equipo funcionando todo el tiempo (a temperatura constante) que apagarlo y encenderlo varias veces al día.