Educación y Tecnología (I): cómo van de la mano.

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Las mañanas eran un tedio. Salir de casa tan temprano para ir a sentarte en un pupitre a recibir cuatro, cinco o hasta seis horas de formación continua y presencial. La espalda duele, las asentaderas se resienten, la paciencia se acaba, y hasta la más mínima tontería parecía más interesante que Cervantes, el Imperio Romano o la Conquista Espacial. Luego, era llegar a casa. Las tareas eran un asunto del cual salir rápido para ir a lo realmente importante: ver TV, jugar con los amigos en la calle –casi inimaginable estos días- o ir a pasear. Eso era todo.

La educación ya no es como solía ser. Efectivamente, ahora es mejor.

Como ya vimos hace tiempo, la tecnología es lo que haces con ella. En el ámbito educativo ésta cada vez más presente, y es la que ha llevado a la humanidad hasta donde está. Nunca antes en la historia moderna se había desarrollado tanto y tan variado conocimiento sobre nosotros mismos y lo que nos rodea. Lógicamente, este hecho ha desencadenado una espiral ascendente que promete mayores descubrimientos que harán a la humanidad dar pasos definitivos al futuro. No obstante, aún queda mucho por descubrir.

Rescatando la idea inicial, decíamos que la tecnología ha permeado la forma en que estamos siendo educados. El concepto de lo ubicuo, lo presencial ha cambiado. Ya no es necesario estar en un salón de clases para recibir contenidos. Ni siquiera es necesario vivir en la misma ciudad, o el mismo país. Internet ha suprimido esa barrera. También los contenidos educativos han sufrido cambios impresionantes, llevándonos a redescubrir las formas en las cuales se nos presentan. Ya no vemos contenidos en textos planos, muchas veces monocromos. Ahora gozamos de simulaciones, alta definición, sonido, video, impresiones en 3D. Tenemos acceso al mismo conocimiento pero con mayor calidad, captando casi todos nuestros sentidos. Podemos aprender mucho más, y casi de todo. Prácticamente, no hay límites más allá de la propia voluntad.

También pasa algo extraordinario. Ahora nosotros mismos somos productores de conocimiento. Los modelos educacionales han cambiado súbitamente, de modo que aprender es una actividad más colaborativa. Ello permite tener una perspectiva multidimensional, capaz de comprender todas las aristas de un hecho particular. Esto es, más y mejor conocimiento. Igualmente, éste se adapta a las particularidades de cada quien. Hay casos de gente que aprende diversos contenidos mediante videos disponibles en Youtube, y esto va desde oficios domésticos hasta estudios de cuarto y quinto nivel. Esto no es innovador, pero es tendencia actualmente.

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Hay al menos dos elementos que abordaremos con respecto al uso de la tecnología en la transmisión de conocimientos: uno es la educación a distancia y la Auto-Formación como opciones formativas no convencionales y el otro más referido a la cultura de la movilidad y los recursos educativos.

En una próxima entrega conversaremos sobre algunos elementos que hoy definen la relación entre Tecnología y Educación.

Sobre el autor

Alberto J. Belloso

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