Mucha polémica se ha generado alrededor de la influencia de las redes sociales últimamente. Y más aún con la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Un gran número de personas han sustituido el periódico por las redes sociales como fuente de noticias. Y la polémica viene causada por no haber un control de la veracidad en las publicaciones, lo cual implica que cualquier publicación debidamente “maquillada” pueda parecer auténtica. Facebook, Google y Twitter son las redes más consultadas en temas de noticias de actualidad; y a las que se les está exigiendo y achacando responsabilidad sobre la veracidad de las publicaciones.

Facebook

Mucho revuelo se ha creado a su alrededor, sobre todo con la victoria de Donald Trump. Los americanos siguen resistiéndose a afrontar la realidad y continúan buscando explicaciones a los resultados electorales. Acusan a Facebook de las noticias falsas a favor de los Republicanos como influyentes en los resultados de las elecciones. Y parte de razón tienen porque casi un 40% de las publicaciones “de derechas” son falsas, mientras que las “de izquierdas” ocupan el 20%. Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, que muchísima gente usa esta red social para leer noticias (más de un 40% de la población estadounidense, por ejemplo), el argumento principal contra Facebook tiene cierta validez. Los porcentajes han sido obtenidos de ‘Buzzfeed’ y medios de comunicación americanos.

Por otro lado, y según filtraciones de empleados anónimos, la compañía lleva bastante tiempo planteándose qué hacer al respecto. Sería relativamente fácil crear un algoritmo que descartase las noticias falsas, pero eso implicaría restarle visibilidad al partido Republicano. Ergo, la compañía recibiría menos ingresos y apoyos, además de la presión y protestas por parte de los “de derechas”… Tanto es así, que despidieron a un equipo cuya función era destacar las noticias más interesantes. El motivo fue porque la decisión de los empleados era parcial y dependía de quién estuviera en turno. También se reflejó un gran impacto sobre las noticias más conservadoras, siendo éstas menos destacadas. Debido a las filtraciones en ‘The Guardian’ y la polémica creada al respecto decidieron sustituir al equipo por un algoritmo.

“Fake”

La solución que han ingeniado en Facebook ha sido habilitar una opción para denunciar las noticias como falsas; se trata de la opción “Fake”. Es decir, han pasado la responsabilidad de determinar si una noticia es falsa al criterio y conocimientos del usuario. Así la compañía tiene contentos a ambos “bandos”: no va en contra del Partido Republicano y da la libertad al usuario de decidir. Alegan hipócritamente no ser una fuente de noticias porque no redactan contenido y por ello no tienen responsabilidad sobre la veracidad de las publicaciones; mientras que sí deciden qué contenido publicar y cómo hacerlo, al igual que una redactora.

Deberían ser más críticos con la manipulación de la información y las noticias falsas. A fin de cuentas, la influencia y el impacto que las publicaciones de Facebook tienen son una realidad. Y no todos sus usuarios son tan maños como para entender la diferencia y saber cómo denunciar una noticia falsa. Como empresa tan grande e influyente que es, debería invertir en bloquear directamente las noticias falsas. De esta manera no habrán impresiones erróneas y estaremos un paso más cerca contra la manipulación de la información. No querer pronunciarse en contra y tomar serias medidas es decepcionante y cobarde. Una vez más queda reflejado que a las compañías les importan más su seguridad y los ingresos, olvidándose de la ética. Bloquear noticias falsas no es censura, ni ir en contra de la libertad. Es proteger la verdad y parar los pies a quienes intentan lucrarse por medio de la manipulación.

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