El 20 de Enero Donald Trump asumió de manera oficial el cargo de presidente de los Estados Unidos; y a pesar del corto tiempo que lleva ejerciendo, ya está dando dolores de cabeza. Este pasado Viernes, firmó una orden ejecutiva en contra de personas de ciertos países. Los refugiados de estos países tienen prohibida la entrada; y los residentes en EEUU que hayan viajado y quieran volver a entrar tienen que pasar por controles exhaustivos, además de ser vigilados de manera rutinaria a posteriori. Los siete países “abominados” son Iraq, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria o Yemen.

El foco de esta medida cautelar es la lucha contra el terrorismo islámico; aunque se esté llevando a cabo de una manera totalmente discriminatoria y controvertida. La orden ejecutiva tiene establecido un período inicial de 90 días, aunque podrá ser prorrogada si así lo considerasen. De momento ha sido suspendida por jueces federales en cinco estados; habiendo sido la primera en hacerlo la jueza Ann M. Donnelly. También se ha encontrado con un fuerte rechazo por las empresas tecnológicas.

Los residentes

Quienes hayan salido de EEUU y sean de origen de alguno de estos países, lo tienen complicado para entrar nuevamente. De nada sirve que tengan la doble nacionalidad o la ‘Green Card’ (permiso de residencia y trabajo más completo). Por muchos años que lleven en el país, y por muy bien que se hayan integrado, Trump ya tiene excusa para perseguirles.

Yo mismo soy inmigrante en España, y pasé mis primeros 13 años largos en aquel país del este… Por mi manera de escribir, estoy convencido que nadie diría que no soy español. Y si me conociesen en persona tampoco pensarían que fuese extranjero. Estoy muy bien adaptado e integrado. Poniéndome en la piel de esta gente afectada ¿por qué me tienen que interrogar o hacer un seguimiento por un país que apenas conozco? El único vínculo que tengo es haber nacido ahí y un papel que lo certifica.

La “Tierra” no es de nadie, y a la vez es de todos. Los americanos insisten en que son un país de inmigrantes, lo cual es cierto. Irlandeses, ingleses, chinos, latinos, hindúes, etc. Pero yendo un poco más allá, las antiguas civilizaciones han emigrado siempre. Durante toda la historia de la humanidad, las sociedades se han compuesto por naturales del sitio e inmigrantes. Pensar con estas limitaciones territoriales hace que seamos precisamente así, limitados.

Acceso a las redes sociales

Otra orden ejecutiva aprobada días antes, establecía que se solicitaría acceso a las redes sociales de cualquiera que quisiera entrar en EEUU. El objetivo es el mismo, detectar posibles partidarios del terrorismo islámico y prohibir su entrada. Evidentemente, los grupos terroristas organizados no publican en Facebook sus intenciones. Pero sí te puedes encontrar comentarios o publicaciones a favor de ideas extremistas.

En los últimos años hemos visto cómo la gente ataca por Internet con total tranquilidad ya que apenas hay consecuencias. Es un nido de cobardes y oligofrénicos profundos. Si hay algo positivo en que pidan acceso a tus redes sociales en la aduana, puede ser este aspecto. La gente empezará a pensar mejor las idioteces que publica y será más consciente del impacto de las redes sociales.

La mayoría de la gente no tendrá inconveniente en dar acceso a sus redes sociales, porque no tienen nada que esconder. Y desde luego, si un país quisiera espiar a sus ciudadanos o visitantes, podría hacerlo perfectamente. Pero es mucho más sencillo, eficiente y económico pedírselo a la gente en el aeropuerto. Lo que a mí me preocupa, como a otra tanta gente, es que esta medida es un paso más hacia una distopía donde la sociedad está siendo controlada y vigilada. Al estilo ‘1984‘.

 Los magnates tecnológicos

Los grandes líderes tecnológicos se encuentran precisamente en territorio estadounidense. Y muchos de sus empleados son extranjeros, incluso grandes cargos directivos. Esta nueva medida les afecta de manera directa en su capital humano y económico, así como en la posibilidad de contratar nuevos talentos. Google, mismamente tiene a 187 empleados afectados; Microsoft, por ejemplo, 76 trabajadores.

Facebook, Tesla Motors, Uber, Apple, Amazon, Google, Twitter, Netflix, Airbnb, Apple. Todos ellos se han expresado en contra de esta nueva medida; bine por comunicado a sus empleados, o bien por comunicado en prensa o redes sociales. Algunos más discretos que otros. Los más contundentes han sido los ‘CEO’ de Google y Facebook. Todos ellos denuncian el coste personal y el sacrificio de la libertad y la religión.

Google ha donado 4 millones de dolares para ayudar a los refugiados y los demás damnificados. Starbucks, por su parte, se ha comprometido a contratar a 10.000 refugiados en los próximos cinco años. Airbnb ha habilitado una página web donde puedes registrarte para ofrecer alojamiento a lo afectados por la nueva medida. Curiosamente, los ‘CEO’ de Tesla y Uber forman parte del grupo consejero económico de Trump.

Donald Trump

Todos sabemos que Trump es un “troll” de Internet que se dedica a soltar sandeces e insultos por Twitter. Es un empresario de éxito que de lo metido que está en las finanzas ha perdido su lado humanitario y sólo ve números y dinero. Le habréis visto o escuchado decir que el calentamiento global es una mentira creada por los chinos… Tanto es así que ha prohibido a las agencias gubernamentales comunicar públicamente (prensa, web, redes sociales) sus trabajos relacionados. Lo que hay detrás de esta estrategia es su intención de abrir dos petrolíferas polémicas y que han recibido muchas críticas. Seguramente tenga algún pacto con Rusia en contra de China (teoría mía personal)…

Es decir, en poco más de una semana, ya ha censurado, controla las comunicaciones e invade la privacidad, discrimina y controla quién entra en el país sin pruebas sólidas… Me preocupa qué será lo siguiente y hacia qué dictadura va encaminado. Aunque no sea nuestro país de residencia, seamos conscientes que sus acciones tendrán consecuencias en todos los demás. Cada vez hemos sido más permisivos con las ideas absurdas y se nos ha ido de la mano. Permitimos que cualquier personaje diga la primera tontería que se le ocurra. Y no pasa nada, porque está en su derecho de expresión y libertad. Bueno, este personaje concreto, ha llegado a ser el presidente de EEUU. Considero que ya va siendo hora de plantar cara y no ser tan tolerantes con las idioteces.

Por supuesto, estoy a favor de la libertad de expresión y cuestionar las decisiones; pero intentemos que se piensen dos veces las cosas antes de abrir la boca. Si algo nos enseña la historia, es que se repite y se contagia. Si éstos son los primeros, ¿quiénes serán los siguientes?

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