En esta ocasión, reflexionemos un poco sobre las redes sociales, la privacidad y los androides. Somos seres sociales, envidiosos, curiosos y competitivos por naturaleza. Por más que intentemos corregir instintos más primitivos, no serán innatos hasta pasadas varias generaciones; por tanto, a día de hoy, no queda otra que seguir esforzándose en ser mejor persona.  Aunque la rapidez exponencial a la que avanza la tecnología, junto a la capacidad de cambio social y adaptación que estamos demostrando, nos pueden anticipar un futuro en el que no haya que esforzarse tanto. Simplemente mediante un parche o una breve actualización, podamos modificarnos a nosotros mismos sin tanta resistencia. Vivimos pegados a nuestros dispositivos y constantemente conectados a Internet; desde una premisa de eficiencia y practicidad, lo más racional es pronosticar que llegará la etapa del cíborg.

Redes Sociales

Comentaba en anteriores publicaciones lo manipulada que se mostraba la información o cómo algunos países son más exigentes que otros respecto a la privacidad. Hoy día es ridículamente fácil obtener información sobre una persona; simplemente hay que visitar su perfil de Facebook, Twitter, Instagram, etc. Aunque las R.R.S.S. ofrezcan opciones de privacidad, con conseguir tu amistad es suficiente para tener acceso a la información. Además, para ‘hackers’ profesionales (piratas o gubernamentales) es relativamente fácil acceder a tu información mediante ingeniería social u otras técnicas menos intrusivas y que pasan desapercibidas. Tanto es así, que las investigaciones detectivescas son mucho más ágiles y fáciles. Simplemente con revisar el perfil de alguien, puedes averiguar: con quién está relacionado, familiares, por dónde ha estado, gustos, etc. Los interrogatorios ya han pasado a otro nivel…

A un nivel más terrenal, las R.R.S.S. han adquirido peso e influencia hasta en los departamentos de recursos humanos. En muchas empresas, a la hora de hacer entrevistas, revisan los perfiles de los candidatos. Incluso a su propios empleados, llegando a pedir explicaciones o penalizar por según qué publicaciones. Es tal la influencia de las redes, que ha dado lugar a nuevos trabajos. Dentro de las empresas, hay departamentos encargados de gestionar los perfiles y la comunicación vía redes sociales. Estas personas son los “Community Manager”; contestan las publicaciones de las personas, o incluso investigan los comentarios negativos. No olvidemos que la imagen y la reputación importan. Hoy día, tal situación no nos llama la atención, pero tengamos en cuenta que hace apenas un lustro ésto no sucedía…

Androides

Estamos bastante lejos de conseguir los androides perfectos, pero el robot lleva décadas entre nosotros. Por robot se entiende cualquier máquina programable que realiza tareas antes reservadas a las personas. Avanzando en esta línea, encontramos al cíborg. También están entre nosotros. Llevamos unos años ya viendo implantes de ojos biónicos o extremidades; hace poco os hablé de ‘Neuralink‘; y hasta se ha conseguido imprimir piel gracias a una impresora 3D (aquí mismo, en España). Tal y como venía diciendo al principio del artículo, básicamente vivimos pegados a una máquina. ‘Smartphone’, ordenador, tableta, pulseras cuantificadores, libros electrónicos, ‘Google Glass’, etc. ¿Tan descabellado sería pensar que llegará el día en el que lo llevemos incorporados en nuestros cuerpos? Unas simples lentes de contacto, o un ridículo chip implantado, nos permitiría estar conectados a Internet y tener acceso a toda la información necesaria y verla de manera individual sin necesidad de más dispositivos.

En una sociedad cada vez más científica y tecnológica, el concepto de transhumanismo va cogiendo fuerza. No es un concepto nuevo, nació en los años 60, después de la aparición de los ordenadores. Aboga por la evolución del ser humano donde humano y máquina se fusionan. Poco a poco, con el tiempo, acabaríamos convirtiéndonos en androides. Tiene su lógica: percibimos la muerte como una enfermedad. ¿Qué nos gusta hacer con las enfermedades? Tratarlas y erradicarlas. ¿Cómo se conseguiría erradicar la muerte desde un punto de vista actual? Mediante la tecnología, transfiriendo nuestras conciencias a autómatas. De esta manera alcanzaríamos la inmortalidad. El ‘biohacking’ ya está operando en esta dirección, y los ‘grinders‘ (‘biohackers’ más radicales) están siendo pioneros en la superación de la condición humana a través de la tecnología.

Uniendo puntos

Hasta hace un par de años no terminaba de entender por qué la robótica se centraba en la figura humana. Por qué intentan crear autómatas con forma humana, sabiendo lo escalofriante que le resulta al público general. además, el cuerpo humano no es precisamente de los más eficientes ni mejor diseñados… Con el paso del tiempo, múltiples avances científicos y tecnológicos, algo de ciencia ficción e investigación, lo entendí. Intentan crear el Santo Grial de la eterna juventud e inmortalidad. Se empieza poco a poco, con pequeñas partes, ayudando a los menos favorecidos con prótesis. Una vez ganada la aceptación y confianza de la gente, llegarán los androides. Después de acostumbrarnos a convivir con ellos, la siguiente fase será la transcendencia de la mente humana al mundo digital.

En uno de los capítulos de la tercera temporada de ‘Black Mirror’ plantean una posibilidad algo descabellada, pero interesante. Una sociedad donde la gente puede elegir si al morir quieren entrar en un mundo virtual donde además pueden recibir visitas de los vivos (un símil acerca de las comunicación actuales, a través de Internet). O en su defecto, morir definitivamente y averiguar si realmente existe el Más Allá, o no.

Continuará…

< Quiénes quieran echar un vistazo al anterior artículo, parte de esta antología, pinchad en este enlace. >

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *